Son las 9 de la mañana y aquí la vemos llegando al estudio… abre el negocio, prende las luces y prepara café. Porque aquí no solamente te dejan bonita, también alimentan la felicidad de las clientas.
Primera misión del día: depilación de cejas. Servicio rápido, limpio y efectivo. Entró con cejas… salió con CEJAS. Hay niveles.
Ahora llega una de nuestras chicas favoritas. Su mamá literalmente me confía sus cejas como quien entrega una obra de arte para restauración. Y honestamente… la confianza fue recompensada. Miren ese después.MAJESTUOSO
Seguimos trabajando porque aquí nadie vino a perder el tiempo.
Y atención porque llega Kiara para sus axilas láser. En este momento voy a dejar que hablen las pruebas y no yo. Escuchen a la clienta porque después dicen que una exagera cuando habla de resultados.
Y de momento… aparece un Brazilian. Bueno, todavía no un Brazilian completo, pero oficialmente comenzó su láser journey. Bienvenida al club de las que no quieren seguir peleando con el rastrillo.
Próxima clienta: cejas. Todo iba espectacular hasta que nuestra querida esteticista olvidó grabar el después. Un minuto de silencio para el contenido perdido. 🥲
Y AHORA sí… llegó Kiara. La de las cejas laminadas.
Esta clienta aparece religiosamente cada dos meses porque, según los registros oficiales, ama sus cejas laminadas, ama que le pregunten dónde se las hizo y ama recomendar este estudio a cualquier persona que respire.
Aquí pueden observar a la esteticista realizando el retoque mientras ambas se ríen de absolutamente todo menos de lo que deberían estar haciendo.
Todo iba excelente.
Las cejas quedaron espectaculares.
La clienta quedó feliz.
El contenido estaba perfecto.
Y entonces ocurrió nuevamente…
La esteticista olvidó grabar el majestuoso después. 🤦🏻♀️
Sí, otra vez.
A este punto ya no es un accidente, es parte de su personalidad.
Los resultados existen.
Las pruebas no.
Gracias por su comprensión.
Y cerramos el día con Daniela.
Un servicio que normalmente dura 15 minutos.
Pero cuando juntas café, confianza y demasiado chisme acumulado, esos 15 minutos se convierten mágicamente en 45.
Para proteger la privacidad de ambas y evitar una miniserie de Netflix, el video fue acelerado 10x.
Y así termina otro día en el estudio.
Varias cejas transformadas.
Clientes felices.
Mucho café consumido.
Y una esteticista que todavía no aprende a grabar los antes y después cuando más los necesita.
Nos vemos en el próximo episodio de:
“Resultados increíbles que nunca fueron documentados”.