Entonces, un día, Gi-hun está en el metro y se topa con este hombre misterioso que le ofrece un jueguito.
Ya sabes, “un jueguito amistoso” a cambio de dinero.
Y Gi-hun, que es como el compa que siempre cae en las apuestas, y acepta.
el juego es simple es algo parecido a los tazos pero con origami
si voltea el origami él se llevaría un buen dinero pero si no lo voltea se llevará una cachetada
Así que Gi-hun acepta, pierde varias veces y cada vez que pierde, ¡pam!, recibe una cachetada que casi lo resetea de vuelta a la primaria.
Pero al final gana un dinerito.
y antes de irse, el vato del traje le da una tarjetita misteriosa que dice:
“¿quieres más billete? Llámanos y nos vemos en un lugar secreto”.
Así que Gi-hun llama y acepta unirse a un juego de verdad.
Lo suben a una camioneta, lo duermen con gas como si estuvieramos en los ochenta,
y cuando despierta, ¡pum! Está en un cuarto gigante y cerrado, lleno de cientos de personas en la misma situación,
y todos con uniformes verdes.
En medio de la noche, María caminaba sola por el callejón cuando escuchó pasos detrás de ella. Al voltear, vio una figura sombría que sonreía desde las sombras. De repente, las luces de la calle comenzaron a parpadear, y la figura desapareció misteriosamente.