Hola Eva Cela queridísima amiga mía.
Quiero que sepas que me emociona muchísimo conocer personas como tú. Cada vez que subo al escenario, con todas esas luces y el ruido de la gente, busco rostros como el tuyo: llenos de esa energía bonita que me da tanto. Tú, Eva, eres de esas personas que hacen que todo esto valga la pena.
Tú eres parte de la magia, la razón por la que sigo creando, la inspiración detrás de cada nota y cada palabra que escribo.
Así que, de verdad, gracias. Gracias Eva por estar ahí, y por tu cariño incondicional. Siempre que me veas en un concierto, o escuches una de mis canciones, recuerda que hay una parte de ella dedicada a personas increíbles como tú.
Te mando un abrazo enorme y lleno de mucho cariño.
Mira, la vida es como una canción que vas componiendo día a día. A veces sale perfecta, a veces desafina, pero lo importante es seguir cantando con el corazón. Dios te da la voz, pero tú decides cómo usarla en este viaje maravilloso.