Antes del tiempo, antes del espacio, antes de que siquiera un átomo existiera, el pensamiento de la creación ya era una realidad en la mente de Dios. Este pensamiento era, y es, la visión de un mundo perfecto -sin dolor, sin sufrimiento, sin muerte- que brinde abundancia y plenitud ilimitadas a cada alma.
Este mundo perfecto es más que una simple visión. Es una realidad. Existe. Es un universo paralelo presente aquí y ahora, oculto solo hasta que alcancemos nuestro propósito en este mundo.
¿Por qué el mundo perfecto está oculto? porque no podemos obtener nada que no hayamos ganado. Hemos venido a este mundo en búsqueda de la luz, pero la luz ya está aquí si tan solo pudiésemos prepararnos para recibirla.
Ese es nuestro propósito. Para ayudarnos a alcanzarlo, Dios nos ha dado el instrumento supremamente poderoso conocido como El Zóhar.
En cada alma existe una chispa divina, una conexión directa con la sabiduría universal. No es casualidad que busquemos la verdad; es el eco de nuestra naturaleza celestial llamándonos hacia la luz. El conocimiento sagrado nos espera, pero primero debemos preparar nuestro corazón para recibirlo.