Pa, hoy es tu cumpleaños,
y estoy cerquita de ti,
aunque ya no puedas verme,
nunca me fui de aquí.
Búscame en las pequeñas cosas,
en aquello que te haga sonreír,
en una mariposa que pase volando,
en un recuerdo que te haga feliz.
Sé que la vida no fue fácil,
pero tú nunca te rendiste,
cuando yo necesitaba algo,
siempre hiciste lo imposible.
Me enseñaste tantas cosas,
me enseñaste a caminar,
a distinguir lo bueno y malo,
a querer y respetar.
Feliz cumpleaños, Pa,
hoy quiero darte las gracias,
por cada abrazo y cada consejo,
por cuidarme con el alma.
Por cada viaje y cada risa,
por las fiestas en familia,
por todos esos momentos
que se quedan para toda la vida.
Y si algún día me extrañas,
mira un poquito alrededor,
puede que una mariposa
te recuerde nuestro amor.
Búscame en la gente buena,
en un gesto de bondad,
en las cosas más pequeñas,
ahí me vas a encontrar.
Recuerdo aquellos paseos,
las risas sin preocupación,
las reuniones con la familia,
la música y la celebración.
Tú siempre buscando la forma
de darme lo que podías,
y yo creciendo a tu lado,
aprendiendo de tu vida.
Me enseñaste a tener valores,
me enseñaste a creer en Dios,
me enseñaste que en la vida
lo más grande es el amor.
Y aunque hubo días difíciles
que quedaron en el camino,
yo me quedo con lo bueno,
con todo lo que vivimos.
Feliz cumpleaños, Pa,
hoy quiero darte las gracias,
por cada abrazo y cada consejo,
por cuidarme con el alma.
Por cada viaje y cada risa,
por las fiestas en familia,
por todos esos momentos
que se quedan para toda la vida.
Y si algún día me extrañas,
mira un poquito alrededor,
puede que una mariposa
te recuerde nuestro amor.
Búscame en la gente buena,
en un gesto de bondad,
en las cosas más pequeñas,
ahí me vas a encontrar.
Tú me diste una buena vida
con todo lo que tenías,
y aunque el mundo fuera difícil,
por mí siempre lucharías.
Sé que hubieras dado todo,
hasta tu propia vida por mí,
y quiero que sepas, Pa,
que fui feliz teniéndote a ti.
Pero hay algo que hoy quiero pedirte,
y quiero que me escuches bien:
quiero que vuelvas a sonreír, Pa,
quiero verte ser feliz también.
No quiero que vivas triste,
ni que olvides cómo celebrar,
quiero que sigas disfrutando
cada día que Dios te quiera regalar.
Porque si tú eres feliz,
yo también voy a ser feliz.
Si vuelves a reír como antes,
una parte de mí reirá junto a ti.
Feliz cumpleaños, Pa,
hoy quiero verte sonreír,
celebra todo lo que vivimos,
todo lo que hiciste por mí.
Y cuando soples las velas,
no me busques con tristeza,
búscame en una mariposa,
en el sol sobre tu cabeza.
Búscame en un abrazo,
en alguien haciendo el bien,
en esas pequeñas cosas
que aparecen sin saber por qué.
Porque sigo aquí, Pa,
de una forma diferente,
acompañándote en silencio,
cuidándote desde siempre.
Y por favor, no dejes de vivir,
no dejes de reír, no dejes de amar.
Quiero que seas feliz, Pa,
porque si tú eres feliz,
yo también lo voy a estar.
Gracias por ser mi padre,
gracias por criarme así,
por enseñarme a ser un hombre,
por darlo todo por mí.
Y aunque hoy no puedas verme,
quiero que recuerdes mi voz:
yo siempre voy a estar contigo, Pa.
Te quiero con toda mi alma.
Feliz cumpleaños.